¿QUÉ SERÍA DE COLOMBIA SIN LA MÚSICA Y SIN LOS MÚSICOS?
(Una breve reflexión) Por: Manuel Antonio Rodríguez
“La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” (Platón).
El arte es una actividad vital que esta presente en todas las actividades humanas. La música es un arte que forma parte de la vida de las personas, existe desde siempre, es esencial, cada actividad musical por lo general congrega público, alegra los estados de ánimo, invita a la integración colectiva, nos produce placer, nos relaja, nos motiva, nos hace sonreír y de alguna manera nos produce felicidad.
Colombia es un país heterogéneo y diverso con un gran potencial musical en el contexto latinoamericano, dada la riqueza y variedad musical de expresiones tradicionales, aborígenes, populares, urbanas, académicas, eruditas, etc., la versatilidad, calidad y creatividad de sus autores, compositores, arreglistas, directores e intérpretes, pero paradójicamente, el Estado colombiano, la clase dirigente política y tristemente hay que reconocerlo, los mismos artistas no hemos comprendido el valor, la trascendencia, la importancia social, económica y política del arte musical en nuestro país.
El oficio del músico en la sociedad es a veces admirado y aplaudido, pero otras veces relegado y menospreciado, pues las condiciones laborales y jurídicas, así como también la seguridad social de los músicos en Colombia siguen siendo precarias. Los músicos nacionales hemos contribuido para que miles de compatriotas gocen, disfruten, bailen y canten con nuestras creaciones, le hemos dado gloria y fama al país, hemos hecho grandes aportes al tejido social, hemos dejado en alto el nombre de nuestra patria ante el mundo, hemos colaborado con el desarrollo económico en las exportaciones internacionales y sin embargo, no gozamos de una buena calidad de vida como si la tienen otros estamentos profesionales como por ejemplo, los médicos, abogados, ingenieros, etc. La respuesta de esta inconformidad se resume en que el gremio de los músicos se encuentra desarticulado, indiferente, pasivo, aislado y por otro lado, los gobernantes y legisladores no han tenido voluntad política para fortalecer tanto el sector de la música como a los cultores de la misma.
Nos hemos preguntado alguna vez los colombianos interrogantes como ¿qué sería de nuestro país sin la presencia de la música y de los músicos? .Seguramente que todos coincidiríamos en una respuesta obvia, sería el reflejo de una nación triste, aburrida, taciturna, intolerante, violenta, estresante, sin norte alguno, sin motivación al trabajo, sin identidad y sin esperanza, estaríamos confirmando lo que dijo alguna vez el filosofo, poeta y músico alemán Friedrich Nietzsche, "Sin música la vida seria un error".
Valdría la pena que nos preguntáramos a manera de reflexión, ¿ qué sería de Colombia sin grandes autores y compositores como José Barros, Jorge Villamil, Lucho Bermúdez, Héctor Ochoa, Blas Emilio Atehortúa, Arnulfo Briceño, Francisco Zumaqué, Rafael Escalona, Oriol Rangel, Antonio María Peñaloza, Jorge Velosa, Pacho Galán, etc.?, o ¿ qué sería de Colombia sin intérpretes de la calidad de un Joe Arroyo, Totó la Momposina, Jaime Llano González, Matilde Díaz, Nelson Pinedo, Oscar Golden, Carlos Julio Ramírez, Silva y Villalba, Garzón y Collazos, el Cholo Valderrama, Alejo Durán, Julio Bovea, Petrona Martínez, Carlos Vives, María Mulata, etc.,? o ¿qué sería de Colombia sin grandes músicos como Gentil Montaña, Batata, Fruko, Joe Madrid, Eddy Martínez, Alex Tovar, Héctor Martignon, Los gaiteros de San Jacinto, Alfredo Gutiérrez, Rafael Puyana, Gualajo etc.?, por solo mencionar algunos, o ¿ qué sería de Colombia sin escuchar obras del repertorio popular como “la pollera colorá”, “Pueblito viejo”, “Ay mi llanura”, “La cucharita”, “El testamento”, “Mi Buenaventura”, “Colombia tierra querida”, “Soy colombiano”, “Cali pachanguero”, “Carmen de Bolívar”, “Te olvidé”, “El preso”, “A quien engañas abuelo”, “El camino de la vida”, etc.?, desde luego, sin ignorar las nuevas generaciones de músicos y los nuevos repertorios.
¿Podríamos imaginarnos al país del Sagrado Corazón sin carnavales, sin ferias, sin fiestas patronales, sin parrandas, sin procesiones, sin retretas, sin ceremonias, sin rituales, sin reinados, sin concursos, sin conciertos, sin tarimas, sin festivales musicales, sin discotecas, sin bares, sin auditorios, sin clases de baile, sin festejos familiares, etc.?
Allí es donde la música y los músicos son imprescindibles, el poder y la importancia de la música en un país como el nuestro no sólo radica en el disfrute y el entretenimiento sino también en la cohesión social y la trascendencia cultural y educativa que ésta cumple en el desarrollo de una sociedad. Todo este patrimonio cultural y artístico es justamente lo que los colombianos tenemos que defender, debemos vigilar los recursos públicos destinados a la financiación del sector cultural, abogar por el fomento de la música Nacional, valorar nuestra cultura musical tradicional y popular, demandar por la creación de espacios de diversión y convivencia ciudadana y algo muy importante, reconocer, apoyar, incentivar y exaltar el talento de aquellos artistas quienes cultivan nuestras prácticas sonoras.
El panorama actual de la música y de los músicos en Colombia es bastante complejo, preocupante, lleno de contrastes y transformaciones. Sin generalizar, hoy ya no se sabe qué se entiende por música colombiana ni qué músicos colombianos interpretan la música Nacional, hoy existen mas escuelas de música, mejores músicos formados pero escasa oferta de trabajo, hoy se cuestiona si es viable vivir solo de presentaciones musicales o por el contrario, el músico para sobrevivir tiene que recurrir a oficios varios, hoy es relativamente más fácil hacer una producción musical, pero mucho mas difícil promoverla y divulgarla por los distintos medios de comunicación, hoy las temáticas de las canciones no tienen aquella riqueza melódica y poética de antaño, sino mas bien contenidos sosos y comerciales, hoy existen dos canales privados de televisión que casi nunca promueven nuestra cultura musical popular, sino solo a los artistas posicionados a nivel internacional (Shakira, Juanes, Carlos Vives, Fonseca, etc.), dos canales públicos y varios canales regionales, los cuales, por fortuna todavía promueven la música Nacional.
En consecuencia, los músicos colombianos debemos en primer lugar, comenzar a crear organizaciones en las distintas regiones del país, articularnos, compartir información y trabajar en equipo, luchar para que el Estado y la sociedad reconozcan el arte musical como un oficio digno y profesional, exigir para que los derechos culturales implementados en la Ley General de Cultura (Ley 397 de 1997), se cumplan en beneficio de los artistas, capacitarnos y prepararnos para enfrentar los retos de la competitividad, la autogestión y el emprendimiento empresarial, participar en los consejos nacionales, departamentales, municipales y distritales de cultura para concertar las políticas públicas con relación a la música, reclamar la promulgación de la Ley de la Música como en años anteriores lo hicieron con las leyes del cine y el libro y lo mas importante, superar los egos, los celos profesionales, la indiferencia y la apatía, para trabajar colectivamente por el bienestar común de los artistas.
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